Blanqueamiento dental: en casa o en la clínica

Blanquear los dientes puede hacerse en la clínica, con una sesión supervisada, o en casa, con cubetas que pauta el dentista. Las dos vías pueden funcionar, pero no sirven igual para todos, y ninguna resuelve una caries ni una encía inflamada.

Antes de nada: revisión

Un blanqueamiento requiere que la boca esté sana. Si hay caries activas, encías inflamadas o restauraciones que puedan cambiar de color de forma irregular, conviene tratarlas primero. El dentista decide si tu caso es adecuado.

Qué cambia entre las dos opciones

La sensibilidad

Es uno de los efectos secundarios habituales: molestias o sensibilidad al frío o al calor durante unos días. Pregunta qué hará la clínica para reducirla y qué hacer si aparece.

Sobre el resultado

El resultado varía según el color de partida, el tipo de diente y las restauraciones. Ninguna clínica debería garantizar un tono concreto antes de verte. Pide que te muestren los colores de partida y de llegada que son realistas en tu caso.

Qué preguntar

  1. Si mi caso es adecuado y qué revisiones previas hacen falta.
  2. Cuántas sesiones o días de uso en casa se necesitan.
  3. Qué pasa con los empastes o las coronas, que no cambian de color igual que el diente.
  4. Qué cuidados hacer después para mantener el resultado.
  5. El presupuesto completo, con las revisiones incluidas o no.

Lo que se pregunta antes

¿El blanqueamiento daña el esmalte?

Un producto pautado y supervisado por un profesional se usa con control del tiempo y la concentración. Pregunta qué protocolo usan para cuidar el esmalte.

¿Cuánto dura el resultado?

Depende de tus hábitos, como el café, el tabaco o el vino, y de la higiene. Pregunta por el mantenimiento que recomiendan.

¿Puedo blanquearme si tengo sensibilidad?

Puede hacerse con precauciones. Comenta la sensibilidad antes para que el profesional elija un protocolo más suave.

Lee también

Esta guía es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Datos legales